14/1/2005

Delito de incendio - presidio mayor en su grado máximo - 13/01/05 - Rol Nº 4960-04

Santiago, trece de enero de dos mil cinco. Vistos En este proceso rol 120.559 del Primer Juzgado del Crimen de San Miguel, mediante sentencia de fecha veinticuatro de noviembre del dos mil tres escrita a fs. 1139 se ha condenado a Carlos Fabian Fuentes Espinoza a sufrir una pena de quince años y un día de presidio mayor en su grado máximo y a las accesorias legales como autor del delito de incendio causando la muerte de Jorge Arredondo Martínez, Josué San Martín Verdejo, Cristian Muñoz Salazar, Antonio Quintanilla Berton, Jaime Lagos Astorga, Lorenzo Carvajal Reyes y César Guzmán Mellado. Apelada estas sentencia, una de las salas de la Corte de Apelaciones de San Miguel, la confirmó, en fallo de fecha ocho de septiembre de dos mil cuatro que se lee a fs.1197 con declaración que Fuentes Espinoza queda condenado a la pena de veinte años de presidio mayor en su grado máximo. En contra de esta última resolución la defensa del condenado interpuso recurso de casación en el fondo. Se trajeron los autos en relación. Considerando. 1.- Que el recurso de casación en el fondo se fundamenta en la causal 7del artículo 546 del Código de Procedimiento Penal, esto es El haberse violado las leyes reguladoras de la prueba y siempre que esta infracción influya substancialmente en lo dispositivo del fallo. E stima que el fallo recurrido, que hizo suyo los considerandos del de primer grado, aparece de manifiesto que la norma en que han basado su convicción ha sido el artículo 488 del Código de Procedimiento Penal, pero tal artículo para que importe ser ley reguladora de la prueba debe de fundarse en hechos reales y probados y que sean múltiples y graves. Tales requisitos al parecer del recurrente, no se han cumplido en el considerando 8º del fallo del a quo en que se describe la participación culpable que le ha cabido al encausado en calidad de autor del ilícito que se le ha acusado. Para atacar tal considerando analiza en un extenso escrito declaraciones de 6 testigos estimando que ellos son contradictorios en lo referente a quienes intervinieron en la pelea, el origen de ella y quien arrojó la cocinilla encendida. También alega que su defendido ha sido condenado por el artículo 474 del Código Penal. Concluyendo que tal precepto requiere de dolo directo del autor, es decir, provocar el incendio era su objetivo final debiendo prever además la muerte de las personas fallecidas. Estima que no hay antecedentes que hagan suponer que su defendido arrojó las cocinillas y lo haya hecho en forma dolosa y con intención de incendiar el edificio. Dice que la conclusión a la que han llegado los jueces de la instancia es errónea y constituye una violación a las leyes reguladoras de la prueba, pues no hay ni testigos contestes, ni presunciones múltiples, graves y concordantes que acrediten que Carlos Fuentes incendió dolosamente el edificio causando la muerte de otros siete internos habiendo previsto su presencia. Hace un análisis de la voz voluntaria que emplea el artículo 1º del Código Penal, citando a diversos autores y doctrinas, concluyendo desde el punto de vista de la doctrina finalista, se han planteado también que la voluntariedad- a que hace referencia el artículo 1º debe identificarse solamente con la conciencia de la antijuricidad (Cury I, 298) (Garrido II 84) posición a la que ahora adherimos, entendiendo que el comportamiento sea voluntario presupone la capacidad real de responder del modo que el deber normativo informe. Expresa que no puede pretenderse por el sólo hecho de que se tenga acreditada la acción de lanzar una cocinilla, se presume legalmente, en virtud del artículo 1º del C f3digo Penal que dicha acción estaba destinada a incendiar el edificio. Concluye su escrito manifestando que la infracción a los Nºs 1 y 2 del artículo 488 del Código de Procedimiento Penal ha influido en lo dispositivo del fallo por lo que pide se anule la sentencia recurrida y en su reemplazo se dicte otra que absuelva a Carlos Fuentes Espinoza. 2.-Que en esta clase de juicios es aplicable el artículo 30 del DFL 251 del año 1930 que expresa En todo proceso criminal que se siguiere por incendio, los Tribunales de Justicia apreciarán la prueba en conciencia y con toda libertad. De ahí, en consecuencia, la referencia que se hace en el recurso a la infracción del artículo 488 del Código de Procedimiento Penal en sus numerales 1º y 2º, no es procedente dado que dicho artículo, es sólo aplicable en los procedimientos en que la prueba es tasada. En el presente caso de acuerdo al precepto legal reproducido, los jueces de la instancia apreciaron los medios de prueba producido en el proceso, en conciencia y con entera libertad. Como colorario de lo dicho, el recurso que se revisa no podrá prosperar. 3.- Que, con todo, conviene puntualizar que la sentencia en estudio se encuentra ajustada a derecho y al mérito de los antecedentes. En efecto, tanto para la investigación del hecho punible como para determinar la responsabilidad del autor, se realizó una investigación minuciosa y ordenada, para lo cual no sólo se interrogó a los internos del sector en que se produjo el siniestro ocupado por un total de 60 personas del 4º piso del sector norte, sino también los del sector sur, e incluso se interrogó a los internos del sector norte y sur del 3er piso. Se acompañaron informes del Laboratorio de Criminalística de la Policía de Investigaciones y pericias del Cuerpo de Bomberos que hicieron concluir a los sentenciadores que el origen del incendio se debió a intervención de internos que ocupaban la cruceta del 4º piso de la sección norte, que por rencillas entre los internos se trenzaron a golpes de puño y posteriormente usando armas cortantes, que terminó cuando se lanzó una cocinilla de parafina que provocó el siniestro, incendiándose las frazadas que se usan como biombos, extendiéndose a los demás enseres. En cu anto a la participación del condenado Carlos Fuentes Espinoza si bien trató de exculparse negando haber lanzado la cocinilla que provocó el siniestro, ello se desvirtuó con los medios de prueba explicitados en el considerando 8º del fallo de primer grado que hizo suyo el fallo recurrido, en que tanto testigos, careos entre estos, informe del Laboratorio de Criminalística, hacen concluir a los sentenciadores que el acusado tuvo participación culpable en calidad de autor del ilícito por el cual fue acusado. 4.- Que también el recurrente manifiesta que la voluntariedad de que habla el artículo 1º del Código Penal, en una concepción finalista corresponde al dolo directo, y que éste no ha sido probado en autos en relación al artículo 474 del mencionado Código que se refiere al delito de incendio. Bien ha dicho la jurisprudencia existe el delito sancionado en el artículo 474 del Código Penal, cuando el incendio ha sido provocado intencionalmente, y la muerte o lesiones de las personas han sido una consecuencia casual aunque previsible. (C. Stgo., Gaceta 1917, 2 sec., pág. 278). Tal intención del condenado de producir el siniestro la apreciaron los jueces de la instancia libremente de acuerdo a la extensa testimonial aparejada al proceso como también del informe reservado del Departamento de Seguridad de Gendarmería de fs. 273 que demuestra la intención directa del condenado de provocar el siniestro en el sector en donde se encontraban las personas que a la postre fallecieron. Por las consideraciones antes expuestas y visto lo dispuesto en los artículo 546 y 547 del Código de Procedimiento Penal, se rechaza el recurso de casación en el fondo de fs. 1196 interpuesto en contra de la sentencia de fecha ocho de septiembre del dos mil cuatro escrita a fs. 1197, la que se declara que no es nula. Redacción del abogado integrante don Emilio Pfeffer Pizarro. Regístrese y devuélvase. Rol Nº 4960-04. Pronunciado por la Segunda Sala integrada por los Ministros Sres. Alberto Chaigneau del C., Enrique Cury U., Milton Juica A. y los abogados integrantes Sres. Fernando Castro A. y Emilio Pfeffer P. No firma el abogado integrante Sr. Pf effer, no obstante haber estado en la vista de la causa y acuerdo del fallo, por estar ausente. Autoriza el Secretario de esta Corte Suprema don Carlos Meneses Pizarro.